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Un Poco más sobre mi

Mi Historia Personal

Seguramente películas de mi infancia influyeron en la decisión de haber estudiado está rama de la ingeniería. Ya desde pequeño me gustaba fantasear con películas como Star Wars imaginándome ser un joven Jedi y tener que construir mi propio sable láser o ser como el pequeño Anakin cacharreando en mi cuarto con un C3PO versión 1.0. Pero sin lugar a dudas, mi mayor referente en esa época era uno de mis personajes de ficción favorito, Data (el chino de Los Goonies), un niño de 12 años “Maker” de artilugios propios de Batman, El Inspector Gadget o James Bond. Aunque no siempre sus inventos daban el mejor resultado, sin él, Los Goonies lo hubieran tenido más difícil para encontrar el tesoro de Billy El Tuerto.

Advertencia
Si no sabes lo quines son Los Goonies vete a verla ahora mismo.

Van pasando los años, me matriculo en la universidad por la propia inercia del sistema y una vez allí las cosas cambian, toda la euforia de empezar a ser considerado adulto y empezar a adquirir conocimientos sobre lo que en un futuro será tu profesión, se desvanecieron el primer año de universidad. Repaso de asignaturas pasadas y poco nuevo en general, sumado a un horario de tarde y poca adaptación de mi parte con los compañeros de clase acabe pasando más tiempo en plazas, parques y cantinas que en las aulas de la escuela.

Pasarón un par de años y mi escuela decidió cambiar su plan de estudios por otro acorde con el nuevo plan de enseñanza europeo. Tenía dos opciones; continuar con el viejo plan sin clases presenciales y sacar una titulación que se extinguiría o adoptar el nuevo plan con una titulación reconocida a nivel mundial.

La elección fue fácil, me convalidaban la mayoría de asignaturas que tenía aprobadas y un mejor horario el primer año. Ese año resulto ser mejor que los anteriores pero tomo la desición antes de finalizar el curso de “independizarme” a una casa de un familiar que en ese momento no se encontraba habitada.

Nota
Si, algunas asignaturas conseguí sacarlas.

Poco a poco las prioridades empienzan a cambiar, ser el capitán de tu vida y tener un compañero de piso con cuatro patas conyeva una serie de sacrificios y responsabilidades que no supe manejar en su momento y la universidad pasó a un segundo plano. Iba pasando el tiempo y las matrículas cada vez eran más caras, asignaturas enquistadas y ver compañeros casi acabando mientras a ti todavía te queda camino para llegar a la meta. La frustración aumentaba, pero tenía un plan, cambiarme a ingeniría mécanica.

El plan era sencillo, partía de cero respecto a las matrículas y las asignaturas básicas y propias de industriales pasaban de un expendiente a otro. Con casi media carrea convalidada solo tenía que aprobar unas cuantas asignaturas para pedir el erasmus al año siguiente. Llevado por las leyendas benevolentes de los estudios en el extranjero, obtuve todos los requisitos necesarios y elegí un buen puñado de asignaturas para poder finiquitar la carrera a la vuelta.

Consejo
Erasmus investiga.

Una vez allí veo que las historias en mi caso no son ciertas, se trabaja más, el nivel es más alto y sobre todo no me gusta la ingeniería mecánica. Aborrecí casi todas las asignaturas que me matricule, no tenía ningún tipo de interes en ellas ni de esforzarme por trabajar mi carencias de conocimientos respecto mis nuevos compañeros.

Habiendo fracasado en el plan decido no volver, dejarlo todo y replantearme mi futuro. De un lugar a otro, poco tiempo pasa para acabar ocupando mis ratos libres con un arduino y una raspberry que me regaló mi chica. Cominezo a sentir gusto por aprender, empaparme de conocimiento y de llegar siempre un poco más lejos. Comienzo a ver las cosas desde otra perspectiva, me surgen preguntas como:

  • ¿Me ha poseído el espíritu de Data?
  • ¿Que hago el día de mañana?
  • ¿Y si, retomo los estudios?.

No lo pienso mucho y me matricúlo en un par de asignaturas de Ingeniría Electrónica en la univerisidad a distancia. Convierto el estudio en mi pasatiempos y voy devorando los libros de las bibliográfias de los planes de estudio. Mi esfuerzo se ve recompensado con buenas notas y una agradable sensación de haber hecho un buen trabajo. Pero no todo era color de rosas, el sacrificio era grande y el número de asignaturas que de esta forma podía manejar al año, podría alargar demasiado mi ya de por si dilatada trayectoria estudiantil. No tengo tanto tiempo. Necesitaba un nuevo plan.

Información
si has llegado hasta aquí.

Debía volver, como Simba en El rey León y ocupar la posición que me tenía deparada el destino. El plan no era simple, debía de matricularme a todo lo posible y hacer un año perfecto, algo que nunca había conseguido. Había llovido mucho desde que entre por primera vez por aquellos pasillos, sin embargo ahora mis botas están a prueba de barro, esta vez sentía confianza plena en lograr el objetivo y que nada podría pararme. Mientras, estayó un pandemia a nivel mundial, rodeado de libros, apuntes y papeles llenos de garabatos me convertí en un monje budista de la electrónica hasta al final consegir mi proposito.

“Lo importante es el camino, no la meta. No se trata del logro de algo incríble. Se trata del propio hecho de hacerlo, día tras días, de tener la oportunidad de participar en algo verdaderamente increíble."

Karen Blumenthal,
Steve Jobs: The Man Who Thought Different